Baya de enebro
Las bayas de enebro son las “bayas” aromáticas de una conífera de la familia de los cipreses. En realidad son conos carnosos secos, con un aroma resinoso, a pino, y un toque sutilmente cítrico, ideales para dar profundidad a platos salados.
Nombre latino: Juniperus communis
Origen: Europa, Asia y Norteamérica
Altura: hasta aprox. 10 m
Ciclo de vida: arbusto o árbol pequeño perenne, de hoja perenne
Descripción
El enebro común (Juniperus communis) es dioico: existen plantas macho y plantas hembra. Sus “bayas” no son bayas verdaderas desde el punto de vista botánico, sino conos carnosos. Maduran lentamente, por lo general durante dos años: primero son verdes y, tras pasar el invierno, se vuelven azul negruzcas. La planta puede crecer como arbusto o como árbol pequeño, con hojas aciculares punzantes y un olor resinoso muy característico.
En la cocina
En cocina se usan los conos secos. Su sabor es potente, así que conviene utilizarlos con moderación. Machaca ligeramente las bayas en un mortero o con la parte plana de un cuchillo para liberar mejor los aceites aromáticos. El enebro combina especialmente bien con chucrut, caza, guisos, marinados y pescados grasos. También aporta una nota limpia y “de pino” a salmueras y caldos.
La ginebra y el jenever deben su carácter al enebro, y también se utiliza en destilados como el aquavit. Para el uso diario, las bayas secas suelen ser la opción más práctica y fácil de encontrar.
En el jardín de hierbas
El enebro es perenne y de crecimiento lento. Puede cultivarse, pero para uso culinario resulta menos práctico porque los frutos tardan mucho en madurar. Si lo plantas, elige un lugar soleado y un suelo bien drenado, y recuerda que es dioico: solo las plantas hembra producen frutos y se necesita polinización. En la mayoría de los casos, comprar bayas secas es lo más sencillo.