Menta
La menta es una hierba aromática muy utilizada en la cocina, con un sabor fresco y perfumado. Se consigue fácilmente en supermercados, fruterías y mercados, y además de las variedades más conocidas existen otras menos comunes con matices sorprendentes.
Nombre latino: Mentha spp.
Origen: Europa y Asia
Altura: 30–90 cm
Época de floración: verano
Ciclo de vida: perenne
Descripción
La menta (Mentha) es originaria de Europa y Asia, pero hoy se cultiva en todo el mundo. Según la variedad, la planta suele alcanzar entre 30 y 90 cm y produce hojas muy aromáticas, apreciadas tanto en bebidas como en platos.
Existen muchas especies y cultivares de menta, cada uno con su propio aroma y sabor. Algunos ejemplos conocidos son:
- Menta piperita (Mentha × piperita)
- Menta de manzana (Mentha suaveolens)
- Menta chocolate (Mentha × piperita ‘Chocolate’)
- Menta limón (Mentha × piperita ‘Citrata’)
En la cocina
Las hojas de menta se usan preferiblemente frescas, aunque también se pueden secar o congelar. Su frescor combina bien con preparaciones dulces y saladas: salsa de menta para cordero, té de menta, o menta añadida a ensaladas, yogur y postres.
Las flores de menta también se pueden comer y quedan muy bien como decoración. Tienen un sabor suave a menta y aportan un toque fresco y vistoso.
En el jardín de hierbas
La menta es una planta perenne resistente que agradece un suelo húmedo. Crece bien en semisombra o a pleno sol y suele ser fácil de cuidar.
Eso sí: puede expandirse con rapidez mediante estolones. Se puede multiplicar por semilla, pero dividir la planta o separar brotes enraizados suele ser lo más práctico. Cultivarla en maceta ayuda a controlar su expansión.