Patatas bravas
Las patatas bravas son un clásico de las tapas españolas: dados de patata crujientes con una salsa de tomate picante y ligeramente ahumada. En toda España existen distintas variantes, pero la esencia sigue siendo la misma: sencillo, sabroso e ideal para compartir.
Número de personas: 4
Preparación: aprox. 15 minutos
Cocción: aprox. 30 minutos
Tiempo total: aprox. 45 minutos
Ingredientes
- 800 g de patatas de carne firme (p. ej., Bildstar), peladas
- Aceite de girasol o de cacahuete para freír
- Sal marina
- 2–3 cucharadas de aceite de oliva
- 2 cebollas, picadas finamente
- 3 dientes de ajo, picados finamente
- 1 guindilla roja española, sin semillas, picada finamente
- 2 cucharaditas de pimentón dulce (preferiblemente pimentón dulce)
- Opcional: ½ cucharadita de pimentón ahumado (pimentón de la Vera, opcional)
- 1 hoja de laurel
- 400 g de tomates triturados (lata)
- 2 cucharadas de vinagre de Jerez
- Sal marina y pimienta negra recién molida
- ½ manojo de perejil de hoja plana, picado fino
Preparación
- Pela las cebollas y el ajo. Pica finamente las cebollas y pica muy finos el ajo y la guindilla roja.
- Corta las patatas peladas en dados iguales de aprox. 2–3 cm.
Elaboración
- Calienta el aceite de oliva para la salsa
Calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego medio-alto. - Pocha la cebolla hasta que quede transparente
Pocha la cebolla en el aceite hasta que esté tierna y transparente. Si lo deseas, deja que tome un ligero color dorado para aportar más dulzor, sin que se queme. - Sofríe el ajo y la guindilla
Añade el ajo y la guindilla roja y sofríe suavemente durante 2–3 minutos. - Rehoga el pimentón brevemente
Espolvorea el pimentón sobre la mezcla de cebolla y ajo y remueve bien. Rehoga el pimentón brevemente (aprox. 30 segundos) sin que se queme. - Desglasa con vinagre de Jerez
Desglasa con el vinagre de Jerez y remueve para despegar los jugos del fondo. - Deja que la salsa cueza a fuego lento
Añade los tomates y la hoja de laurel. Lleva a ebullición y baja el fuego. Deja que la salsa cueza suavemente 15–20 minutos, hasta que espese un poco y los sabores queden bien redondeados. Remueve de vez en cuando. - Retira el laurel y tritura si lo deseas
Retira la hoja de laurel. Tritura la salsa, si quieres una textura más suave, con una batidora de mano. - Ajusta el punto de la salsa
Ajusta de sal marina y pimienta negra recién molida. La salsa debe ser picante, ligeramente ahumada y bien condimentada, sin volverse áspera. - Hierve las patatas en agua unos minutos
Pon una olla con agua con sal a hervir y cuece los dados de patata 5–7 minutos, hasta que el exterior empiece a quedar justo tierno pero el interior siga firme. - Deja que las patatas se sequen al vapor
Escurre las patatas y deja que se sequen al vapor brevemente. Agita la olla con cuidado para que los bordes de los dados queden ligeramente rugosos; así quedarán más crujientes después. - Calienta el aceite para freír
Calienta, en una olla amplia (para freír) o sartén honda, una capa de aceite de aprox. 2–3 cm hasta 170–180 °C. - Fríe las patatas hasta que estén doradas
Fríe los dados de patata, preferiblemente en tandas, hasta que estén dorados y crujientes. Calcula 5–7 minutos por tanda, según el tamaño de los dados. - Escurre y sala
Saca las patatas fritas del aceite con una espumadera y déjalas escurrir sobre papel de cocina. Espolvoréalas inmediatamente con sal marina. - Sirve con salsa y perejil
Pon las patatas calientes y crujientes en una fuente o en una bandeja llana. Añade con una cuchara una cantidad generosa de salsa brava caliente sobre las patatas, o sirve la salsa aparte en un cuenco para que cada uno se sirva. Espolvorea con el perejil picado fino justo antes de servir. - Añade la salsa justo antes de servir
Las patatas bravas deben quedar crujientes. Por eso, añade la salsa solo justo antes de servir, o sírvela aparte. Quien no quiera freír puede también mezclar los dados de patata con aceite de oliva y asarlos en un horno precalentado (200–220 °C) durante 30–40 minutos, hasta que estén dorados y crujientes, removiendo una vez a mitad de cocción. El sabor sigue siendo español, aunque la textura sea algo distinta de la versión frita clásica.