Cardamomo
El cardamomo es una especia muy aromática, con un perfume fresco y cítrico y un fondo cálido y especiado. Las semillas, y a veces también las vainas, se utilizan para perfumar repostería dulce, café y postres, pero también para aportar más profundidad y aroma a platos de arroz, guisos y curris.
Nombre latino: Elettaria cardamomum (cardamomo verde)
Origen: sur de la India y Sri Lanka
Familia botánica: Zingiberaceae (familia del jengibre)
Altura: aproximadamente 2–4 m
Periodo de floración: depende del clima, a menudo durante la estación lluviosa
Vida útil: perenne
Descripción
El cardamomo procede de una planta tropical de la familia del jengibre. La especia está formada por pequeñas semillas aromáticas que se encuentran dentro de vainas. El cardamomo verde es el más habitual y se conoce por su aroma limpio, floral y cítrico. También existe el cardamomo negro, con vainas más grandes y oscuras y un carácter más ahumado y terroso, que luce especialmente bien en platos salados.
Las vainas se secan después de la cosecha, lo que permite que las semillas conserven sus aceites aromáticos. Son precisamente esos aceites volátiles los que hacen que el cardamomo sea tan especial: el aroma es intenso, pero también puede perderse con rapidez si la especia se guarda molida durante demasiado tiempo.
En la cocina
Utilice el cardamomo con sutileza; una pequeña cantidad ya puede dar carácter a un plato. Su sabor combina de maravilla con leche, nata y mantequilla, por lo que es un clásico en rollos de canela, galletas, bizcochos, arroz con leche y helados. En bebidas aparece en el chai, el café y preparaciones parecidas al vino caliente, donde aporta un toque fresco.
En platos salados, el cardamomo funciona muy bien en arroces, como el biryani, así como en curris y guisos, a menudo junto con canela, clavo, laurel y pimienta negra. Para obtener un aroma suave y redondo, puede dejar infusionar unas vainas machacadas en salsa, caldo o leche y retirarlas después. Si desea un resultado más directo, machaque las semillas y muélalas finamente, o utilice cardamomo molido con moderación en el plato.
Conservación y calidad
Guarde el cardamomo en un recipiente hermético, en un lugar oscuro y seco. Las vainas enteras conservan el aroma durante más tiempo; lo ideal es moler o machacar las semillas justo antes de usarlas. El cardamomo fresco huele limpio e intenso, sin notas apagadas ni polvorientas. Las vainas que siguen verdes, en lugar de grisáceas, y se sienten firmes suelen ofrecer el mejor perfume.