Caléndula
La caléndula es una planta de floración alegre, con flores de color naranja intenso a amarillo vivo y un aroma ligeramente especiado y resinoso. En la cocina se utilizan sobre todo los pétalos: como toque de color en ensaladas, platos de arroz y preparaciones con huevo, o como “azafrán de los pobres” para dar a los platos un tono cálido.
Nombre latino: Calendula officinalis
Origen: sur y centro de Europa
Familia botánica: Compuestas (Asteraceae)
Altura: 30–60 cm
Época de floración: junio–octubre
Ciclo de vida: anual
Descripción
La caléndula es una planta clásica de jardín que se cultiva desde hace siglos en parterres, huertos y jardines de flor cortada. La planta forma hojas de color verde fresco, ligeramente pegajosas, y tallos firmes con flores parecidas a margaritas en tonos cálidos. Si se recolecta con regularidad, la caléndula sigue floreciendo durante mucho tiempo, y en un otoño suave puede aportar color sorprendentemente tarde en la temporada.
Aunque la caléndula suele considerarse una planta ornamental, también puede utilizarse en la cocina. Se usan sobre todo las flores liguladas, los “pétalos” sueltos de la flor; el centro floral puede resultar algo amargo. Su sabor es sutilmente especiado, con un matiz ligeramente picante y a veces algo amargo.
En la cocina
Utiliza la caléndula sobre todo por su color, textura y suave toque especiado. Los pétalos quedan muy bien en ensaladas, sobre sopas y con quesos tiernos. En arroz, cuscús, risotto o puré de patata aportan un tono soleado, especialmente cuando se cocinan brevemente o se dejan infusionar en un caldo caliente. Unos cuantos pétalos también funcionan bien en tortilla, frittata o quiche.
También puedes infusionar los pétalos en aceite, vinagre o mantequilla para obtener una base ligeramente aromática y de color cálido. Combina la caléndula con limón, miel, verduras tiernas, eneldo, cebollino, perejil y elementos cremosos como yogur o ricotta. Úsala con moderación: en exceso puede aportar una nota amarga.
En el jardín de hierbas
La caléndula es fácil de cultivar y crece mejor al sol o en semisombra, en un suelo bien drenado y no demasiado pobre. Siémbrala directamente en el exterior a partir de la primavera; germina con facilidad y también puede resembrarse sola. Recolectar las flores con regularidad estimula la aparición de nuevos capullos y mantiene la planta compacta.
Cosecha las flores con tiempo seco, preferiblemente a última hora de la mañana, cuando el rocío haya desaparecido. Antes de usarlas, separa los pétalos y revísalos brevemente para eliminar arena o pequeños insectos. Si quieres secarlos, extiende los pétalos en una capa fina en un lugar limpio y seco, fuera de la luz solar directa, y después guárdalos en un recipiente hermético para conservar lo mejor posible su color y aroma.