Capuchina
La capuchina es una planta comestible exuberante, con hojas redondas y flores de colores vivos. Tanto las hojas como las flores tienen un sabor fresco y picante que recuerda al berro de jardín, por lo que son muy apreciadas en ensaladas, sobre pan y como guarnición colorida.
Nombre latino: Tropaeolum majus
Origen: región andina de Sudamérica
Familia botánica: Tropaeolaceae
Altura: 20–30 cm (forma arbustiva) hasta 2 m (trepadora)
Época de floración: junio–octubre
Ciclo de vida: anual
Descripción
La capuchina (Tropaeolum) es una planta versátil que puede crecer tanto como cubresuelos como trepadora. Sus tallos son jugosos y quebradizos, con características hojas en forma de escudo que cuelgan del pecíolo como pequeños parasoles. Las flores varían del amarillo suave al naranja intenso y al rojo profundo, y tienen en la parte posterior un espolón llamativo en el que se forma el néctar.
En la cocina, la capuchina es conocida como una planta ornamental comestible de carácter picante. Las flores tienen un sabor más suave que las hojas, pero siguen siendo ligeramente picantes. También pueden utilizarse las vainas jóvenes de semillas: a veces se encurten como alternativa a las alcaparras.
En la cocina
Las hojas y las flores están más ricas frescas. Su sabor es fresco, picante y ligeramente mostazado, lo que hace que la capuchina contraste muy bien con ingredientes cremosos o suaves. Utiliza las hojas jóvenes en ensaladas, sobre bocadillos, con platos de huevo o como acabado para sopas. Las flores son ideales como guarnición, pero también funcionan muy bien en una ensalada con pepino, tomate o lechuga tierna.
Combina la capuchina con quesos frescos, aguacate, pescado ahumado, huevo, patata y notas ácidas frescas como limón o vinagre suave. Las vainas jóvenes encurtidas combinan bien con charcutería, ensaladas de patata y salsas frías. Lava las hojas y las flores brevemente y con cuidado, y sécalas con suavidad para mantener bonita su estructura.
En el jardín de hierbas
La capuchina crece fácilmente al sol o en semisombra y prefiere un suelo aireado y bien drenado. En un suelo demasiado rico, la planta produce muchas hojas y menos flores, por lo que un suelo moderadamente fértil suele dar el mejor resultado. Siémbrala directamente en el exterior después de que haya pasado el riesgo de heladas nocturnas y riega las plantas jóvenes con regularidad hasta que estén bien establecidas.
Deja que la planta se extienda por el suelo o dale un soporte para trepar, por ejemplo junto a una espaldera o en una maceta con pequeños tutores. Recoge hojas y flores con regularidad para estimular la floración. Cosecha las flores con tiempo seco para obtener el mejor color y úsalas preferiblemente el mismo día; entonces están más crujientes y aromáticas.