Orégano
El orégano es una hierba robusta y cálida, con un aroma especiado y herbal y un ligero matiz amargo y terroso. Se utiliza mucho en la cocina mediterránea y es especialmente conocido por su uso en salsas de tomate, pizza y verduras a la parrilla, a las que aporta sabor sin imponerse.
Nombre latino: Origanum vulgare
Origen: Europa y Asia occidental
Familia botánica: Lamiaceae (familia de las lamiáceas)
Altura: 30–80 cm
Periodo de floración: julio–septiembre
Ciclo de vida: planta perenne
Descripción
El orégano forma pequeñas hojas ovaladas en tallos ramificados y en verano puede convertirse en una hierba suelta y frondosa con flores de color rosa a púrpura. La hierba está estrechamente emparentada con la mejorana, pero por lo general tiene un sabor más intenso y robusto. En la cocina se utiliza tanto orégano fresco como orégano seco; el seco suele ser más aromático porque los aceites esenciales se concentran, mientras que el fresco tiene una nota más verde y fresca.
En la cocina
El orégano combina de maravilla con tomate, ajo, aceite de oliva y limón, y va muy bien con berenjena, calabacín, pimiento, aceitunas y legumbres. Es un ingrediente habitual en salsas para pizza y pasta, pero también funciona muy bien en marinadas para cordero, pollo y pescado a la parrilla. Añade el orégano fresco preferiblemente al final para conservar un aroma más vivo; el orégano seco, en cambio, puede incorporarse antes en la preparación para que vaya liberando su sabor poco a poco.
Una pequeña cantidad de orégano ya puede hacer mucho, sobre todo en combinación con otras hierbas secas. Conviene dejar reposar un poco o cocer a fuego lento las salsas o guisos con orégano: así el sabor se vuelve más redondo y queda mejor integrado. El orégano también funciona bien en preparaciones frías como una vinagreta, yogur o una ensalada de alubias, especialmente si se deja infusionar brevemente en aceite o zumo de limón.
En el jardín de hierbas
El orégano crece mejor en un lugar soleado y en un suelo pobre a moderadamente fértil y bien drenado. En un suelo demasiado rico o demasiado húmedo, la planta enseguida se vuelve lacia y menos aromática. Cortarlo con regularidad mantiene el orégano compacto y estimula nuevos brotes tiernos. Cosecha preferiblemente justo antes o al comienzo de la floración: normalmente es cuando su aroma está en su punto más intenso.
Puedes secar el orégano fácilmente colgando ramitas en un lugar aireado y a la sombra. Una vez seco, puedes desmenuzar las hojas y guardarlas en un recipiente hermético. En invierno, la planta suele secarse en parte por encima del suelo, pero vuelve a brotar en primavera. Si la mata se vuelve algo leñosa después de unos años, conviene rejuvenecerla o dividirla en primavera.