Pensamientos

Los pensamientos son pequeñas flores comestibles con pétalos suaves y un aroma delicado, ligeramente dulce. Se utilizan sobre todo como decoración en ensaladas, tartas y postres, pero también aportan un toque refinado a platos salados.

Nombre latino: Viola × wittrockiana
Origen: selección hortícola a partir de especies europeas de violetas
Familia botánica: Violáceas (Violaceae)
Altura: 10–20 cm
Época de floración: marzo–junio
Ciclo de vida: bienal

Descripción

En la cocina, “pensamientos” suele referirse al pensamiento de jardín de flor grande: una planta compacta con hojas de color verde fresco y flores llamativas en muchos colores, a menudo con un “ojo” oscuro. Son sobre todo los pétalos los que tienen interés culinario; el cáliz verde y el tallo pueden resultar algo más firmes y amargos.

Los pensamientos son una de las flores comestibles más conocidas y aportan principalmente color y delicadeza. Su sabor es sutil: ligeramente floral, a veces con un matiz herbáceo muy suave. Por eso encajan en muchos platos sin dominar el conjunto.

En la cocina

Utiliza los pensamientos preferiblemente frescos y lo más cerca posible del momento de servir, para que los pétalos se mantengan bonitos. Quedan preciosos en ensaladas, tartas, postres con fruta o en una tabla de quesos. También aportan un acento refinado a sopas ligeras, risotto o platos de primavera con espárragos.

Los pensamientos combinan bien con fresa, frambuesa, cítricos, vainilla, miel y lácteos suaves como yogur o mascarpone. También puedes cristalizarlos con clara de huevo y azúcar fino para una decoración clásica en tartas y petits fours. Enjuágalos con mucha delicadeza, sécalos con suavidad y evita dejarlos en remojo durante mucho tiempo: los pétalos son frágiles.

Conservación & preparación

Guarda los pensamientos en un lugar fresco, preferiblemente en un recipiente cerrado con una hoja de papel de cocina para absorber la condensación. Así suelen mantenerse bonitos durante uno o dos días. Colócalos sobre el plato justo antes de servir, especialmente en preparaciones calientes o húmedas.

Utiliza solo flores que sepas con seguridad que son comestibles y no tratadas, preferiblemente de tu propio jardín o de un cultivador fiable. Antes de comerlas, puedes retirar el tallo y el cáliz si quieres un sabor más limpio y suave. Para un efecto extra fresco, también puedes congelar los pensamientos en cubitos de hielo con agua o una limonada ligera.