Laurel

El laurel es una hierba clásica de cocina de la que se utilizan sobre todo las hojas firmes y aromáticas para dar más profundidad a los platos de cocción lenta. Una hoja de laurel actúa de forma sutil pero inconfundible: hace que caldos, guisos y salsas resulten más redondos, más aromáticos y con un carácter ligeramente más cálido.

Nombre latino: Laurus nobilis
Origen: región mediterránea
Familia botánica: Lauraceae (familia del laurel)
Altura: hasta aprox. 2–10 m (normalmente se mantiene más bajo en maceta)
Periodo de floración: primavera
Ciclo de vida: perenne (siempreverde)

Descripción

El laurel verdadero (Laurus nobilis) es un arbusto perenne o pequeño árbol con hojas coriáceas de color verde oscuro. Estas hojas contienen aceites aromáticos que se liberan durante la cocción lenta o el estofado. El laurel suele cultivarse en maceta, ya que puede pasar el invierno al aire libre en climas suaves, pero necesita protección en caso de heladas fuertes. Conviene recordar que “laurel” en la cocina significa realmente Laurus nobilis; los laureles ornamentales como el laurel cerezo no están destinados al uso culinario.

En la cocina

El laurel tiene un sabor aromático, ligeramente amargo y resinoso, con un matiz cálido, casi floral. La hoja rara vez se come: se deja infusionar y se retira antes de servir. El laurel es indispensable en el bouquet garni, carnes estofadas, ragús, caldos, sopa de guisantes, salsa de tomate y platos con legumbres. También funciona muy bien en verduras encurtidas, marinadas y salmueras.

Utiliza 1–2 hojas para una olla de sopa o guiso (más puede dominar con facilidad). Añade el laurel preferiblemente al principio para que el aroma se desarrolle lentamente. El laurel seco es algo más intenso y concentrado; el laurel fresco suele ser un poco más suave y redondo en aroma, pero ambos se pueden usar perfectamente siempre que se controle la cantidad.

En el jardín de hierbas

Al laurel le gusta un lugar soleado y resguardado, con tierra fértil y bien drenada. En maceta, el riego regular es importante, pero conviene evitar que las raíces permanezcan demasiado tiempo en tierra encharcada. Puede podarse en primavera o en verano para mantener la planta compacta; el laurel tolera bien el recorte y así forma un arbusto bonito y denso.

Lo ideal es cosechar hojas más viejas y firmes para obtener un aroma más potente. Puedes usarlas frescas o secarlas en un lugar aireado y fuera de la luz solar directa. Guarda las hojas secas en un recipiente hermético y en la oscuridad, y sustitúyelas con el tiempo cuando el aroma disminuya claramente.

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