Mantequilla

La mantequilla es un producto lácteo clásico con un sabor rico y cremoso que se obtiene al batir la nata. Ha desempeñado un papel importante en la cocina durante siglos y se utiliza para cocinar, dorar suavemente, untar y dar más sabor y suavidad a los platos.

Origen: producto lácteo
Origen animal: normalmente vaca
Tipo de planta: no aplicable
Uso: grasa elaborada a partir de nata

Descripción

La mantequilla se obtiene al batir la nata hasta que la grasa de la leche se separa del líquido. Así se crea una grasa natural compuesta principalmente por grasa láctea, junto con una pequeña cantidad de agua y sólidos lácteos. Esta composición es la que da a la mantequilla su sabor, aroma y textura característicos.

El sabor de la mantequilla puede variar según el tipo y el método de elaboración. Algunas mantequillas son suaves y delicadas, mientras que otras resultan más intensas, más cremosas o ligeramente saladas. La alimentación de los animales, la estación del año y la forma en que se ha procesado la nata también pueden influir en el producto final.

Tipos de mantequilla

Cuando se habla de mantequilla en la cocina, normalmente se hace referencia al producto puro elaborado a partir de nata. Dentro de esta categoría, sin embargo, existen distintos tipos. La mantequilla sin sal se utiliza mucho en cocina y repostería, mientras que la mantequilla con sal es sobre todo conocida como mantequilla de mesa y como potenciador del sabor. También existen variedades elaboradas de forma tradicional, como la mantequilla de granja y la mantequilla de leche cruda.

La mantequilla clarificada y el ghee también están relacionados con la mantequilla, pero son formas procesadas en las que se han eliminado en gran parte el agua y los sólidos lácteos. Por ello, se comportan de manera distinta al cocinar. En esta página, el enfoque está en el producto puro: la auténtica mantequilla elaborada a partir de nata.

En la cocina

La mantequilla es muy versátil y se utiliza tanto en preparaciones saladas como dulces. Aporta un sabor lleno y agradable a verduras, patatas, pescado, carne y salsas. También desempeña un papel importante en la repostería, las masas y los postres por su sabor cremoso y la textura suave que proporciona.

Al calentarse, la mantequilla se derrite rápidamente y desarrolla un aroma característico. Por eso es muy apreciada para cocinar verduras, terminar purés y preparar salsas clásicas. La mantequilla es muy adecuada para cocinar a temperatura baja o moderada. Para cocinar a temperaturas más altas, suele elegirse mantequilla clarificada o combinarse con otra grasa.

Uso

  • Para cocinar y dorar suavemente
  • Como base para salsas
  • En repostería, masas y postres
  • Sobre pan, tostadas y biscotes
  • Sobre verduras cocidas y patatas
  • Como toque de sabor en purés, pasta y platos calientes

Conservación

La mantequilla se conserva mejor bien envuelta en el frigorífico. Así mantiene mejor su sabor y absorbe menos rápidamente los olores de otros productos. Para una conservación más larga, la mantequilla también puede congelarse. Antes de usarla, conviene dejarla un momento a temperatura ambiente para que se ablande y sea más fácil de trabajar.

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